Se utilizan fotografías de personas recortadas sin fondo, con iluminación suave. Se busca una estética limpia y bien iluminada, que transmita empatía, cuidado y serenidad. Las imágenes se centran en el contacto humano y el profesionalismo médico.
Se emplean planos medios y primeros planos, con encuadres cerrados, centrando la atención en gestos, detalles de manos, el torso y la sonrisa. Se sugiere utilizar imágenes sin rostro completo para mantener una atmósfera neutra y universal, pero en caso de ser necesario se puede utilizar.
La iluminación es difusa, frontal o lateral, generando sombras mínimas, con ángulos normales o ligeramente picados para generar una perspectiva natural y cercana.
En la vestimenta predominan los tonos verdes clínicos, blancos y cálidos, para crear armonía visual y permitir que la figura destaque sin competir con el resto de la composición.

Se utilizan fotografías en entornos clínicos y de laboratorio, con iluminación natural o luz suave. Se busca proyectar una estética ordenada y contemporánea, que comunique profesionalismo. Las imágenes deben representar la labor médica y de investigación con un enfoque realista y contemporáneo.
Se utilizarán planos detalle, primeros planos y planos medios, enfocando la atención en los instrumentos, procedimientos y las acciones propias del entorno médico. Los encuadres son cerrados y controlados, evitando distracciones y priorizando la claridad visual. Se recomienda mostrar a las personas en acción (médicos, investigadores o cirujanos), priorizando la acción del profesional.
La iluminación será difusa y controlada, proveniente de fuentes laterales o superiores, generando contrastes suaves y reflejos limpios sobre superficies metálicas o de laboratorio. Los ángulos de cámara serán normales o ligeramente picados, para reforzar la sensación de precision y pulcritud. Predominan los tonos fríos (azules, verdes y grises), equilibrados con acentos cálidos proveniente de iluminación ambiental, aportando equilibrio visual y una atmósfera tecnológica y moderna.

La imagen esta ambientada en un espacio médico real o simulado, con una iluminación controlada. La estética busca transmitir tecnología, precisión y confianza, incorporando elementos visuales que aporten cercanía y empatía, como el personaje institucional.
Se utilizan planos generales, que permitan visualizar el entorno clínico y el equipamiento médico. La composición se mantiene ordenada y simétrica, destacando la limpieza del espacio y la modernidad de los equipos. El ángulo de cámara será normal, para generar una sensación de realismo y estabilidad visual.
La iluminación es fría y difusa, aportando a una atmósfera controlada y profesional. Predominan los tonos fríos (azules, grises y verdes clínicos), acompañados por acentos cálidos o elementos de color institucional que aportan contraste y equilibrio visual.

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