Se utilizará como elemento gráfico un trazo de conexión, inspirado en el logotipo. Este se implementará mediante una línea curva, monolineal y orgánica, diseñada para enlazar visualmente dos conceptos dentro de la composición.
Este trazo debe mantener siempre un grosor fino y uniforme, reflejando el estilo de íconos de la marca. Su función principal es generar movimiento y fluidez visual. La composición del trazo parte desde un ícono (que debe estar contenido en un círculo simple), dirigiéndose hacia otro ícono. La selección de los íconos puede variar según la intención y el mensaje de la comunicación.
El trazo de conexión puede ser utilizado sobre fondos de color sólido, sobre fotografías , o atravesando imágenes, manteniendo su claridad y contraste en todas las aplicaciones.